Pareja, aliada en el crecimiento personal


Creo firmemente que la pareja es un pilar importantísimo en la vida de un ser humano que decide tenerla. No sé cómo fue para ti, pero yo crecí sabiendo que algún día iba a conocer al hombre que sería mi esposo, nos casaríamos, tendríamos hijos, mínimo un perro y viviríamos felices por siempre. Toda mi infancia fui programada para eso. Crecí escuchando “cuando tengas hijos…”, “cuando estés casada…”. Así que, en mi plan de vida, básicamente la idea de no vivir en pareja no existía. Yo quizá no sabía que iba a estudiar o a qué me iba a dedicar, pero sí sabía que sería esposa y madre.


Otra cosa que sabía, porque mis padres me lo repitieron mucho, es que la elección de la pareja era una de las más importantes (o la más importante) que iba a tomar en mi vida. Nunca pregunté las razones por las que la consideraban de tal forma, sin embargo, yo asumí que era porque “una vez que te casas no hay vuelta atrás”, es un “juntos por siempre”, o un “hasta que la muerte los separe”.


Hoy, que justamente soy esposa y madre, me doy cuenta de que efectivamente la elección de mi pareja, ha sido sin duda la más importante y trascendental que he tomado en mi vida. No porque ya no haya vuelta atrás, sino porque he aprendido, a través de mi experiencia, como una relación de pareja puede ser tan influyente en mi toma de decisiones y por lo tanto en la construcción de mi vida.


Hoy por hoy mi pareja es la persona con la que paso más tiempo. Hay una frase por ahí que dice que somos la suma de las cinco personas con las que pasamos más tiempo. No sé si has notado como en muchísimas ocasiones los miembros de una pareja son muy parecidos. A veces tanto…que hay quienes piensan que más que pareja son hermanos. No siempre lo eran antes de ser pareja, sino que más bien sucedió como consecuencia de su convivencia; porque la pareja ejerce una influencia enorme en nosotros: en nuestro vestir, en nuestra forma de hablar, de comer, de pensar y de vivir. Cuando pasas mucho tiempo con alguien, casi sin fallar, te vuelves como ese alguien. Es parte de ser “pareja” porque justo eso significa: ser un conjunto de dos elementos de la misma clase.


“La pareja es el único familiar que escoges”. Nunca me había puesto a pensar sobre toda la verdad que encierra esta frase. Aunque sí creo que hacemos un acuerdo con otras almas para encontrarnos en la Tierra, nunca me había puesto a pensar que, de alguna forma, nuestros padres…se nos dan; nuestros hermanos…se nos dan; nuestros hijos…se nos dan; los abuelos, los tíos, los primos…Esos, digamos, vienen con el paquete de la familia en la que nacimos. Sin embargo, la pareja…ese es el único familiar que, al menos en nuestra cultura, se nos permite elegir, digamos, de forma consciente. Imagínate entonces el papel tan importante que desempeña en tu vida, que se te permite escogerlo.


Yo podría decir que la calidad de vida de una persona va a estar determinada por la calidad de la relación de pareja que tenga. Solía pensar que estaría determinada por la calidad de pareja que tuviera, sin embargo, añadiría que la calidad de pareja que tengas va a estar determinada por la calidad de persona que seas.


Muchas veces no sabemos conscientemente qué es lo que estamos buscando en una pareja y vamos por ahí y nos relacionamos con alguien con quien tenemos química, sin que la decisión sea muy consciente. Otras veces sí sabemos qué es lo que buscamos y contamos con una lista inmensa de requisitos que el otro tiene que cumplir “para conseguir el puesto”. Dejamos todo en manos del otro, sin preguntarme ¿y quién tengo que ser yo para que ese otro quiera hacer pareja conmigo?


Por mucho tiempo yo estuve acostumbrada a exigir en mi relación de pareja, más que a dar. Cuando algo no me gustaba exigía cambios, sin darme cuenta de que la primera que tenía que cambiar era yo misma. Pedía cosas al otro, sin darme cuenta de que yo no estaba dando aquello que pedía; y no al otro, sino a mi misma. El otro no me completa, el otro me acompaña. El otro no me hace feliz: más bien potencializa una felicidad que yo encuentro dentro de mi. El otro no me hace “más”; más bien el otro me ayuda a crecer.


No es responsabilidad del otro “cuidarme”, “amarme”, “apoyarme”, “hacerme feliz”; eso es responsabilidad mía y si aprendo a hacerlo conmigo seré capaz de transmitirlo a alguien más y también contaré con la capacidad de recibirlo cuando alguien más lo haga por mi.


Hoy, ¿quién estás siendo en tu relación de pareja? ¿Qué le estás pidiendo al otro que haga por ti? ¿Eso que pides te lo has dado a ti mismo?


Estoy segura de que si respondes estas preguntas con sinceridad serás capaz de darte cuenta de que no es tu pareja quien presenta deficiencias, sino que es tu pareja quien te permite ver reflejado en ella aquello que tu crees que hace falta en la relación y que tú piensas que es tarea del otro darte.


El trabajo personal se hace todos los días sin descanso. La relación de pareja es una oportunidad muy grande para trabajar en nosotros mismos y es también una oportunidad muy bella para compartir nuestra felicidad y crecer en compañía del otro; y si deseas tener una relación de pareja excepcional, deberás trabajar excepcionalmente en ti mismo.


En The Self Makeover seguiremos brindándote herramientas para que puedas mejorar tu relación de pareja, tu calidad de persona y tu calidad de vida.








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