Resignificando el egoísmo


Se dice que el corazón, que es el órgano del cuerpo que utilizamos para representar "el amor", es el órgano mas egoísta del cuerpo humano. Esto, porque se queda con la mejor sangre y posteriormente reparte el resto a los demás órganos. Se dice que el corazón hace esto porque sin él, la vida humana simplemente no existe, no es posible. La vida de una persona concluye cuando su corazón deja de latir, aún si su mente ya no está funcionando. La misión del corazón es clara: mantener con vida al cuerpo humano la mayor cantidad de tiempo posible a fin de preservar la especie. Y es como si el corazón entendiera que para que pueda cumplir su misión, necesita el mejor recurso posible en las mejores condiciones posibles. Esto no me parece egoísmo sino una perfecta comprensión de que para dar lo mejor a los demás (órganos en este caso) y cumplir su misión, necesita procurarse a sí mismo, de lo contrario no podría cumplir su objetivo y más temprano que tarde...colapsaría.


Buscando la definición de la palabra "egoísmo" en el diccionario, encontré que sus connotaciones suelen ser negativas y que se refieren a un excesivo amor por sí mismo. "Ser egoísta" suele ser mal visto y reprendido.


Desde pequeños se nos enseña (u obliga) a compartir, a pensar en los demás, incluso a regalar nuestras cosas a los otros a pesar de que no queramos hacerlo. El egoísmo se castiga y la generosidad se premia y muchas veces tarde o temprano, con tal de recibir afecto, aprendemos a ceder "lo nuestro" a los demás (tiempo, atención, cuidados, cariño, posesiones materiales, y hasta sueños y anhelos).


Lo que no hemos sido capaces de entender a través de todos estos años de repetir este patrón, es que esta "generosidad obligada" más tarde se vuelve "auto-impuesta" y termina drenándonos y dejándonos con una sensación de vacío y ésta con muchas sensaciones de tristeza, ansiedad, injusticia, inconformidad y enojo. Detectar estas emociones y preguntarnos cuál o cuáles pueden ser las causas de las mismas, nos puede ayudar a detectar qué hemos cedido a los demás y qué quizá necesitamos recuperar. Nadie puede dar algo que no tiene, y nuestra capacidad de dar a los demás, radica en nuestra capacidad de brindarnos a nosotros mismos lo que necesitamos, para después, no necesariamente dárselo al otro, sino compartirlo con el otro.


Si pensamos en nuestros sistemas y nuestras relaciones con los demás, y pudiéramos ver eso como "un cuerpo" y nosotros fuéramos "el corazón" de ese cuerpo, podríamos entender que para mantener a flote o vivo ese sistema o esa relación, necesitamos estar bien primero nosotros mismos o de lo contrario ese sistema o esa relación...colapsaría...más temprano que tarde. La calidad de relación que sostenemos con los demás es equivalente a la calidad de relación que sostenemos con nosotros mismos.


La falsa generosidad, o la generosidad obligada termina generando mucha inconformidad y un enorme sentimiento de escasez. Aquí otro tema es que si aprendemos que es "bueno dar" y damos y damos, también esperamos en algún momento recibir un poco, o todo eso que hemos estado dando. Esto nos deja con la idea de que si yo doy a otros, otros me darán a mí y entonces si no yo me atiendo, pero atiendo a alguien, otro alguien me atenderá a mí. Y esta actitud de irresponsabilidad con nosotros mismos nos deja completamente indefensos y varados a merced de los demás. Si cada uno ejerce su responsabilidad y se hace cargo de sí mismo, podremos tener seres humanos más sanos y listos para compartirse con el otro., desde el verdadero y auténtico amor y no desde la necesidad y la escasez.


¿Qué tal si entendiéramos el egoísmo como el centrarnos en el YO desde y para el amor hacia mí? ¿En centrarme en mis necesidades, mis anhelos, mis miedos, mi acciones, mis puntos fuertes y mis áreas de oportunidad, hacerme cargo de ellas y potenciar mi experiencia de vida y por lo tanto las de aquellos que me rodean?


El "amor excesivo" a uno mismo, normalmente denominado "egoísmo", no es mas que una máscara de una tremenda inseguridad y falta de amor hacia nosotros y que más bien cae en el narcisismo. El egoísmo, no tiene porque tener una connotación negativa, centrarnos en nosotros y atender nuestras necesidades y anhelos no tiene porque ser algo mal visto. Darnos y procurarnos amor a nosotros mismos no tiene porque ser una señal de alarma, sino una señal de salud emocional y mental.


Puede que cambiar de paradigma no resulte fácil, sin embargo, es importante notar, sobre todo si nos encontramos sintiéndonos drenados, vacíos, apagados, utilizados, tristes e incluso enojados, si quizá estemos dando a los demás algo que no nos estamos procurando a nosotros mismos. Y si nos encontramos esperando que alguien nos dé algo, revisar qué es ese algo y verificar si nosotros nos lo estamos procurando. Cada demanda hecha al exterior, es una señal clara de una necesidad insatisfecha desde el interior. ¿Qué es lo que le pido a los otros con tanta insistencia y que me frustra o entristece cuando no lo recibo? ¿De qué forma puedo yo cubrir eso que tanto pido a los demás? Pensar en nosotros y procurarnos lo mejor no es egoísmo sino una manifestación de amor hacia nosotros. Procurarnos lo mejor nos ayuda a dar la mejor versión de nosotros a los que nos rodean.


"Un hombre no se define como egoísta por perseguir su propio bien, sino por descuidar el bien de los otros".

-Richard Whately


Estando bien para mí, puedo estar mejor para los demás.



Con amor,

Marissa

Life & Happiness Coach





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